jueves, 24 de abril de 2014

La rosa de los vientos


"Una ciudad es lo que hacemos de ella"

Esto lo escribo por las mecedoras. Por las mecedoras y por algunos ataúdes, que ahora los hacen muy cómodos. Lo escribo por ir caminando muy despacio por la calle de una gran ciudad (si es que a hacer el tonto se le puede llamar caminar). Lo escribo por una mejilla húmeda y la primera noche de abrazos.

Esto lo escribo por una habitación llena de cajas que se convirtió en la de invitados, y porque al final los invitados fueron un par de gatos semi callejeros. Lo escribo por otra habitación con el techo azul por descuido y por otra de un lila chillón que apestaba a muerto y ahora a cursilería.

Lo escribo por dos nombres o tres escritos en la playa mientras cuatro ojos ven como las olas los devoran. Lo escribo porque un chaval, a diez mil pies de altura, se tapaba con una manta para que nadie le viese llorar mientras leía la carta de despedida de su novia, que la dejaba en su tierra natal.

Lo escribo por las mecedoras y por las cosas. Y porque siempre va bien tener una rosa de los vientos que te ayude a entender de donde sopla el aire que pueda hincharte las velas. 

sábado, 19 de abril de 2014

La gallinita ciega


"But I wanna know what lies behind the gate of their hell. And I won't believe all the stories that they always tell. I got the mind to find out what is right and what's wrong. 
Freedom calling..." 

Andas perdido. Todos andamos perdidos, hijo. De eso se trata la vida, de resignación, de ceguera y de esperanza. De no cuestionar nada y de esperarlo todo. Ven, ven conmigo. Toma mi mano o, mejor, permite que tome la tuya. Permíteme que te guíe por las estaciones de miedo, dudas y esos deseos irrefrenables de vida, tú tan solo esfuérzate en acallar esas voces que te incitan a preguntarte, a acercarte a la puerta del infierno para ver que hay detrás, a bajar de la cruz para comprobar si realmente hay estigmas.

Te dirán que puedes valerte por ti mismo, que en tu mente, en tu corazón encontrarás las fuerzas, la brújula que te lleve al paraíso. ¡Falacias! Tú sígueme, hazme caso, cree firmemente en lo que te diga, pues yo soy la salvación y a través de mí llegarás a los jardines del Edén, llenos de paz. Entiende, hijo, que nuestro símbolo tan reconocido no es una  señal de peligro para mantenerte alejado del paraíso. ¡Son sus llaves! No les hagas caso, no escuches las voces de aquellos que dicen ser libres, son solo almas errantes. La meta no es esta vida, esto es basura, un tiempo limitado. Sígueme a la eternidad como oveja que sigue al pastor.

No hagas caso a sus gritos: ¡que el cielo espere, que yo vivo hoy! ¡Que el cielo espere, que viviré bailando la danza de la vida hasta que muera! No escuches sus mentiras y cantos de sirena. Escúchame a mí, solo a mí, y no te cuestiones nada. Así llegarás al paraíso, aunque la felicidad se te escape de las manos como si fuese arena de playa.

domingo, 13 de abril de 2014

Una vela en la oscuridad



"Para que todo te vaya mejor, es necesario que sepas lo que quieres"

Veo que estás aquí, y por algo será. Ya que has venido, tan solo te pido que me prestes atención un rato. No serán más de 4 o 5 minutos, pero necesito que no haya nada más durante ese tiempo. Ni pensamientos rebeldes golpeando tu mente, ni ruidos externos o internos, ni prisas ni pausas. Tan solo tú y este texto.

Mírate a ti mismo, imagínate, cada centímetro de tu piel, cada poro de tu cuerpo, cada pelo de tu cuerpo. En tu habitación, vistiéndote delante del espejo. Traje negro, zapatos negros, corbata negra y camisa blanca. Si eres mujer, olvida la corbata, pero el ritual es el mismo. Imagínate abrochando cada botón de la blusa, haciéndote el nudo de la corbata o pintándote los labios de un color apagado.

Imagínate saliendo de casa, subiendo al coche y conduciendo al tanatorio. Efectivamente, te toca ir a un funeral, uno de esos sorbos amargos que hay que beber de vez en cuando. Imagina las manos en el volante y el cinturón de seguridad apretándote el pecho. Imagínate llegando, aparcado y saliendo del automóvil. Imagina recorrer los pasillos del recinto, como la música tenue agrava la tristeza por la pérdida. Ves a amigos y familiares reunidos, hablando entre si casi en cuchicheos.

Vas directamente al féretro, a presentar tus respetos al fallecido. Y al mirar, dentro del ataúd estás tú. Es tu propio entierro. Imagina como todos los allí reunidos se reúnen para celebrar el funeral. Ahora imagina a un familiar tuyo. No importa si es tu marido o mujer, tu hijo, tu tío o tu padre, simplemente un familiar cercano que sube al altar a decir unas palabras. Tras él, imagina que un amigo, un buen amigo tuyo, hace lo mismo. Aún no ha acabado, ya que tras él, sube un compañero de trabajo con el que has compartido mil experiencias. Finalmente, sube al estrado alguien de un club o asociación a la que has pertenecido. 4 personas de distintos ámbitos. 4 discursos que hablan de ti.

Imagina que diría cada una de ellas. Que te gustaría que cada una dijera. ¿Lo sabes? ¿Lo sientes? Ese es tu objetivo en la vida. Recuérdalo y actúa para que, llegado el caso, digan eso mismo.

*Basado en Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas

jueves, 10 de abril de 2014

La muerte como metáfora


"(...)Entonces, ¿por qué le temes lo inevitable (la muerte)? Antes bien, deberías pensar en ella como tu descanso y no sentir miedo por descansar "

Una gota tras otra que, irremediablemente, llenan el vaso. Sin parar, un continuo martilleo que golpea una y otra vez, y aún otra más, rompiendo el equilibrio del agua en estado puro. Otra gota que provoca mil ondas desquiciantes, otra gota que aleja la calma y acerca el caos. Otra gota que pone el mundo del revés. Gota tras gota hasta que el vaso se llena y estalla en mil pedazos. Luego silencio. Luego, la calma.

domingo, 6 de abril de 2014

¡Mira Sancho, gigantes!



"No todo tiene aquí un porqué, un camino lo hacen los pies"

¿Pastilla roja o pastilla azul? Tú elijes, pero medita la respuesta. ¿Aquello son molinos o ves gigantes? De eso se trata, esa es la elección. Dicen que una libera y otra es cómoda, que una es la verdad y la otra, tan solo una ilusión. Yo veo que una duele, tortura, desgarra por dentro. La otra te mantiene en calma. Cobarde o valiente, cansado de fresco como la brisa de verano, ciego o con una amplia visión. Sí, de eso se trata.

No es baladí, la respuesta no es trivial ni evidente. La respuesta es tuya, es mía, es de cada uno. La respuesta te hará libre, pero serás tú quien dicte la definición de libertad. Insensato o temeroso, radical o acomodado. Mil cosas te llamarán sea cual sea tu elección. Pero no es baladí, ya que habrán lágrimas y gritos desesperados. Cuanto menos amargos, mejor.  

Gigantes o Molinos. Quijotes o Sanchos. Dolor o mentira. Verdad o comodidad. La respuesta no es baladí. Pastilla roja o pastilla azul.